Lo que más inquieta a esta mujer de 71 años es no contar con los documentos de migración para ella  y su marido…

Hace tres años Olga llegó desde Caracas, Venezuela junto a su marido, luego que su hijo le comprara con mucho esfuerzo los pasajes para traerlos a Chile. Esta costurera nunca pensó que iba a tener que migrar en la última etapa de su vida. Sin embargo, la crisis que vive su país no hacía posible la subsistencia.

Acá en Santiago vive en un departamento de una sola habitación que comparte con 5 personas: su esposo, hijo, nuera y otra familiar. Para poder tener privacidad en esta idearon una separación casera, sin embargo en estos días de confinamiento el hacinamiento se hace sentir aún más… 

Respecto a la visa y sus documentos cuenta que “nos pasaron una multa y logramos pagarla. Nos dieron una cita, pero como estaba en la cuarentena no pude ir. Ahorita estoy, como dicen, en el limbo”.

Por todo esto, esta mujer de 71 años señala que INCAMI les ha permitido una mejor adaptación en Chile. “Ellos tienen una paciencia y un don de escucharte. Te explican una y otra vez hasta que logras entender”.

Actualmente el hijo de Olga es el único que está trabajando como call-center desde la casa.